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Ahora me toca a mí. La orientación Laboral, ¿orienta o desorienta? Por: Carmen González Cortés

Ahora me toca a mí”, es la frase que un elevado porcentaje de mujeres me devuelven a la pregunta: ¿por qué quieres entrar en un proceso de orientación laboral?


Esta frase de una u otra manera, manifiesta conciencia sobre que han empleado su tiempo en otras tareas de orden social y familiar, y, por ende, se han sacado del primer plano para hacer “esas otras cosas”, que aún hoy en día, se piensa que son propias de la biología femenina; cuidado a menores, personas dependientes, logística del hogar y sostén emocional.


Son mujeres que sus últimos años han estado centradas en estas tareas pero que, por diversos motivos, quizás esos menores ya no son tan dependientes, una separación matrimonial, o simplemente se han parado a pensar: ¿Y yo que quiero?, y la respuesta que les surge, es que quieren y necesitan un cambio. Ahora les toca a ellas.

Y aquí es donde debemos preguntarnos qué papel juega la orientación laboral. Y si más que orientar, en determinados casos, desorienta.


PREMISA 1: La trayectoria vital y profesional de estas mujeres es radicalmente distinta a la de hombres que hayan vivido bajo las mismas circunstancias, es decir, aunque hombres y mujeres, se hayan casado, tenido descendencia o personas mayores dependientes bajo su cuidado, el impacto en las trayectorias profesionales es radicalmente distintas para ambos géneros.


Y si son radicalmente distintas, ¿por qué intervenimos con el mismo modelo de itinerario?


PREMISA 2: Entendemos como procesos de orientación laboral a aquellas intervenciones de corto recorrido en el tiempo, donde se busca la adecuación del perfil de la persona al mercado de trabajo, pero siempre privilegiando a este último, buscando la inserción laboral rápida de estas personas.


Trabajamos a través de sesiones individuales o grupales, para hacer una puesta a punto de las personas, para que vuelvan a entrar de manera rápida al mercado de trabajo, pero ¿Es válido para personas que aún no tienen un perfil profesional definido, para personas que han tenido un parón profesional por “atender” a los roles de género, o para personas recién tituladas?


Pensemos sobre, ¿Cómo aterrizan estas mujeres en un servicio de orientación laboral?

Es frecuente que:


  • Lleguen con un autoconcepto de no haber trabajado nunca, aunque hayan tenido el doble de trabajo que otras muchas personas.

  • Lleguen con un discurso de “bajo reconocimiento” sobre sus experiencias cercanas al empleo. Manifiestan sobre esas experiencias: “fue hace mucho tiempo, sólo ayudaba a un familiar, yo nunca he hecho nada”.

  • Lleguen con el pensamiento de que ya es tarde para definir una carrera profesional, por lo que, bajo ese modelo de orientación puntual, centran su atención empleos de baja cualificación y remuneración.


Las mujeres tenemos significados compartidos por el hecho de ser mujeres, aprendizajes, roles, responsabilidades sociales…y estos, a priori tienen un valor diferenciado (menor) que los valores masculinizados del mercado de trabajo, es decir, de partida, el mercado de trabajo valora más lo masculino que lo femenino.


Es por esto, por lo que la Perspectiva de Género debe ser el hilo conductor en este tipo de trabajo con mujeres, y las acciones deben contener:


  • Reparación del autoconcepto desde lo femenino.

  • Generación de una conciencia más allá de mujer individual, evidenciando los factores sociales y de género que explican muchas de las circunstancias vividas.

  • Fortalecimiento de cada mujer desde su experiencia, generando una narrativa integradora de todas las facetas de su vida, que ordene pensamientos y genere acción.

  • Poner en valor no solo los valores masculinos como factibles dentro del mercado de trabajo, sino resignificar el valor asociado a lo femenino, relativo a los cuidados y el tiempo dedicado a estos.

Vuelve a ser complejo incluir estas áreas de trabajo en un itinerario “urgente” por conseguir la inserción laboral.


Por ello, y aunque cada vez las y los profesionales somos más conscientes de esto, lo verdaderamente urgente es pasar de la orientación puntual a la orientación progresiva, pasar de una orientación laboral a una orientación profesional con diseño de la carrera (Life Design), pasar de una orientación donde el objetivo es dar respuesta al mercado de trabajo a una orientación para darle respuestas a las personas.


Vivimos en un mundo volátil y con cambios continuos, por lo que cada vez se hace más necesario desarrollar una orientación transformadora que:


  • Integre y ponga en el centro a la persona y no sólo las exigencias del mercado de trabajo.

  • Desarrolle y fortalezca habilidades para la vida, el autoconocimiento y la toma de decisiones como parte de la vida.

  • Más allá del objetivo inserción y su sentido práctico, contenga el objetivo de desarrollo de la carrera, la mejora de la empleabilidad y la reflexión.

  • Que fomente no sólo, el QUÉ elegir, sino el CÓMO y el POR QUÉ elegir.


En definitiva, una orientación que mire a las personas dentro de sus circunstancias y trayectoria, de lo contrario, más que orientar, estaremos desorientando



Carmen González Cortés

Pedagoga experta en

Género y Empleabilidad




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