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¿Cómo ser mamás en el siglo XXI?

Ser mamá no es un trabajo fácil, de hecho nunca ha sido fácil, cada vez como mamás tenemos más y más retos, no tenemos un manual que nos diga lo que es correcto o incorrecto, hacemos lo que creemos que es mejor para nuestros hijos.En muchas ocasiones nos equivocamos y de los errores obtenemos nuevos aprendizajes.


Aprendemos a ser mamá por instinto, amamos sin esperar nada a cambio, deseando que nuestros hijos crezcan siendo personas de bien.


Asistimos a un sinfín de clases, talleres, pláticas, cursos, y leemos todo tipo de libros, para poder ser mejores mamás y satisfacer las necesidades de nuestros hijos, las cuales pueden llegar a parecer inalcanzables, irracionales, confusas o poco lógicas. 


Como mamás tenemos que comprender que la educación que hoy le damos a nuestros hijos, no es la misma que nuestras madres nos dieron a nosotros hace 30, 40 o más años. Para educar niños del siglo XXI tenemos que ser madres del siglo XXI. 


Si somos o hemos decidido en un futuro no muy lejano ser madres debemos replantearnos varias cosas: 


  • Si queremos educar niños debemos sentirnos plenas y sanas, física y mentalmente, buscar nuestra propia realización, no solo como madres, sino también en diferentes áreas que conforman nuestras vidas, así como pensar cuales son los valores que queremos inculcar en nuestros hijos. 

  • Es cierto que como madres, pasamos más tiempo con nuestros hijos, ya que generalmente, los padres están durante el día en su trabajo, sin embargo, sí es importante incluirlos en la educación de los hijos y tomar decisiones en conjunto.


Tenemos que aprender a no ser duras con nosotras mismas, no criticarnos ni juzgarnos y dejar de pensar que hay “mamás perfectas”, todas cometemos errores, todas tenemos días difíciles, todas en algún momento perdemos la calma y nos entra la frustración, la desesperación y el cansancio. Aún no he conocido ninguna mamá que al final del día no esté cansada!!!


Para poder tener éxito con la maternidad, disfrutarlo, sentirnos plenas y capaces, aquí hay algunas recomendaciones:


  • Tener rutinas diarias para que las actividades diarias sean más fáciles tanto para las mamás como para los hijos.

  • Establecer en conjunto con el padre reglas y límites claros y coherentes

  • Generar un ambiente de convivencia y armonía entre todos los miembros de la familia. 

  • Tener (como madres) nuestros propios sueños y alcanzarlos para sentirnos satisfechas en todas las áreas que conforman nuestra vida. 

  • No angustiarnos ante los berrinches de nuestros hijos, manejarlos con calma y paciencia.

  • Motivar a nuestros hijos a que encuentren soluciones, darles tiempo para que busquen alternativas en la solución de sus conflictos. 

  • Explicarle al hijo lo que se espera de el/ella sin regaños ni castigos.

  • Tener un tiempo planeado con cada hijo, para que se puedan hacer actividades en conjunto, en donde los hijos comprendan que el tiempo es sólo para ellos. 

  • Abrir un canal de comunicación, en donde podamos abiertamente dialogar sobre temas importantes. 

  • Estar presentes en la vida de nuestros hijos, tan cercanos como queramos pero a la vez respetando su espacio.


La pregunta que debemos hacernos es: ¿Cuáles son los retos a los cuales nos estamos enfrentando?


Lo primero que debemos entender es que la tecnología puede ser algo muy beneficioso, cuando lo usamos a nuestro favor, por ejemplo: si nuestros hijos tiene alguna tarea que investigar o comunicarse con amigos que viven en otros países, pero a la vez puede ser perjudicial ya que hay muchos niños los cuales están todo el día en el celular.

He visto personalmente que cuando he ido a comer a algún restaurante muchas veces me encuentro a los hijos utilizando sus teléfonos y también a los padres de familia en vez de estar conversando y disfrutando el momento. 


Si nosotros como padres utilizamos el celular en vez de conversar con nuestra familia, no nos debe sorprender de la actitud de nuestros hijos.


Por otro lado existen papás que buscan ser “amigos” de sus hijos, ya que comentan que sus padres eran autoritarios con ellos mismos, y es por ello que dejan que las decisiones importantes sólo sean tomadas por sus hijos sin conversarlo en familia, por lo cual tampoco hay límites. 


Los limites son necesarios en todas las edades, sin límites los hijos pierden el respeto a la autoridad, ya sea a sus padres o a sus maestros, los hijos nos piden a gritos limites, al revelarse contra nosotros, al ser groseros y despotas con otras personas, o simplemente cuando su actitud es de apatía ante la vida. Amigos siempre tendrán pero papá y mamá sólo tendrán uno. Debemos fungir como lo que somos, lo cual es ser padres de familia.


Nuestros hijos nos necesitan sin importar la edad que tengan, ya sea para festejarles sus éxitos o logros, pero también para abrazarlos y apoyarlos en sus decepciones, tistezas y fracasos, nuestros hijos necesitan saber que estamos ahí para ellos, que son nuestra prioridad y que siempre habra un canal de comunicación entre ellos y nosotros. 


Debemos estar lo suficientemente cerca de nuestros hijos, para que entiendan que ahí estamos, pero también tomar distancia, para hacerlos adultos responsables, empáticos, y tolerantes a la frustración.


Sucede mucho que quieren las cosas materiales inmediatas, ya que sus amigos los tienen, en ocasiones se los podemos dar, pero tenemos que enseñarles a luchar por lo que quieren, a que se lo ganen, y que no todo es inmediato  y con eso poco a poco desarrollarán su tolerancia a la frustración, ya que de lo contrario serán adultos ansiosos con baja tolerancia a la frustración. 


Entonces ¿Qué es un niño del siglo XXI?


Es un ser maravilloso, con gran capacidad de aprender, innovar, investigar, estudiar, transmitir, el cual puede y debe llegar a tener todos los valores que deseamos inculcarles.

Y como mamás ¿Qué debemos hacer para lograr esto?


  • Inculcarles valores. 

  • Tener un canal de comunicación abierto y honesto.

  • Respetar sus espacios, aún sabiendo que estamos cerca de el/ella.

  • No solucionar, ayudar a que encuentre sus propias soluciones. 

  • Fungir como padres, no como “amigos”.

  • En ocasiones limitar, la tecnología cuando esta se tranforma en el medio de socialización y unión entre los miembros de la familia.

  • Buscar espacios de convivencia con cada uno de nuestros hijos, para poder hacer actividades en conjunto.

  • Definir limites coherentes y congruentes, ya que los niños los necesitan.

  • Desarollarnos como mamás, perseguir nuestros sueños y metas, no solo a nivel personal sino también a nivel profesional. 

  • Comprender que cada mamá es única, y cada una de nosotras tiene su manera de educar, no angustiarnos ante los fracasos sino aprender de ellos. 


“No existe una madre perfecta, pero hay un millón de maneras de ser una buena madre” (Jill Churchill)


Adi Tzaban Cohen 

Psic y Coach 

Terapueta congitiva conductual 

5513531206

coachaditzaban@gmail.com








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