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La otra cara del emprendimiento

Es muy común que en estos tiempos de pandemia hayas encontrado “tu misión de vida”, “lo que te hace feliz”, “tu verdadera pasión” y todos esos términos románticos que están de moda hoy en día; y todavía es más común que hayas creado tu página de Facebook para emprender y si no la has creado seguro ya te llegaron las invitaciones para darles “Like” a las páginas que han creado tus amigos, para generar los ingresos extras que les hacen falta. Y no está mal, es más yo apoyo y aliento a todas esas personas que le apuestan a sus sueños, por la sencilla razón que yo soy una de ellas.


Lo que yo te quiero compartir, es la otra cara del emprendimiento, porque nadie te dice qué hacer cuando tu pasión se convierte en frustración, porque nadie te dice qué hacer cuando tu alegría se convierte en estrés y sobre todo nadie te dice qué hacer cuando tus sueños se convierten en deudas.


Para ser honesta, conozco poca gente que no haya pasado por todo lo que te comento, he tenido la oportunidad de platicar con muchos compañeros emprendedores y te puedo afirmar que son casos milagro los que explotan en ventas cuando recién empiezan su proyecto. Por eso debes estar consciente del estrés emocional por el cual vas a pasar, que la paciencia es lo que vas a tener que aprender,  pero sobre todo la inmensa búsqueda de herramientas, aprendizajes y autoconocimiento que desarrollarás en el camino valdrán toda la pena.


¿Qué hacer con la frustración?


Lo primero es reconocerla saber que tienes todo el derecho de sentir frustración, es obvio estas dando todo lo mejor de ti para hacer realidad tu proyecto, estás sumando valor a la vida de tus clientes y aún así los resultados no llegan, te estás rompiendo en mil pedazos para ser la persona de marketing, la de producción, el gerente, etc; es obvio que va llegar la frustración y te va atacar de tal manera que vas a ignorar esa pasión tan grande con la que empezaste, a todos nos pasa pero es aquí donde empiezan a diferenciarse los empresarios de los emprendedores. Es momento que voltees hacia atrás y te preguntes ¿Estoy dispuesto a dejar que mi pasión se convierta en mi enemiga? ¿Estoy dispuesto a traicionarme? porque los demás pueden dejar de creer en ti, pero tú nunca debes dejar de hacerlo, si no entonces, estás perdido. Debes aprender a sostenerte de ti, a pesar de que sientas que todo parece desmoronarse. Cambia todos esos problemas que te abruman a preguntas, si este mes no junte para la renta ¿Qué debo de hacer diferente para aumentar mis ingresos?, ¿Qué necesito para que más gente me conozca?, ¿Dónde puedo economizar? y de ahí te saldrá una lista inmensa de acciones para llevar a cabo y empezar a salir de tu zona de frustración, es necesario que te enfoques en la solución y desarrolles tu capacidad de resiliencia.


Otro aspecto muy común al emprender, es que cuando menos nos damos cuentas el “negocio” no paga sus propias cuentas, no hay retorno de inversión, no te alcanza ni para sacar las copias de la tarea de tus hijos, cuando nos damos cuenta ya estamos más endeudados que cuando tuvimos la fabulosa idea de dedicarnos a lo que nos hace feliz y ahora ni felices estamos con todas las cuentas por pagar que traemos encima. Pero ¿Sabes? todos pasamos por esto y no es tu culpa, lo que sucede es que nunca recibimos una educación financiera en ninguna etapa de nuestras vidas por la sencilla razón de la idiosincrasia que tenemos como mexicanos; pero así como no fue nuestra culpa, si es toda nuestra responsabilidad resolver esa carencia que nos hace falta como individuos, es momento de empezar a valorar nuestro trabajo y el de los demás, es dejar de regatear, es dejar de querer todo gratis y empezar aportar valor a que y quien se lo merece, es dejarnos de querer chingarnos entre nosotros


Es momento de empezar a educarnos financieramente, de saber cómo y cuánto hay que ahorrar, de hacer un presupuesto de la empresa pero más importante hacer un presupuesto personal y saber en qué sí puedes gastar y en que no. Es ser realistas de nuestra economía y empezar a crear hábitos financieros saludables. 


Para tratar de mitigar todo lo anterior hay varias acciones que puedes tener en cuenta antes de empezar un emprendimiento. 


  • Tener un ingreso fijo que cubra tus necesidades básicas, para que sin importar el rumbo ó el tiempo que tarda en despegar tu proyecto tengas cubierto esta parte.

  • La única manera de crecer es actuar, es dejar de procrastinar y empezar a actuar para que no te coma el tiempo.

  • Ser valiente y fiel a tus ideas creando resiliencia después de cada fracaso.


Si quieres que tu emprendimiento crezca, debes crecer primero como ser humano y tomar acción.




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